OCELOTE

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Clase: Mamíferos

Orden: Carnívoros

Familia: Felidae

 

Tamaño: 65 – 100 cm.

Peso: 8 – 16 Kg.

Esperanza de Vida: 7 – 10

Gestación: 70 – 85 días

Nº Crías: 1 a 4

Distribución: Desde el Sudeste de Estados Unidos hasta el norte de Argentina.

DESCRIPCIÓN

El ocelote es un felino de tamaño medio. Su color base varía de blanquecino a amarillo-rojizo a rojizo-gris y gris, dependiendo del lugar donde habita. Su cuerpo está moteado con manchas en forma de cadena, formando manchas alargadas oblicuas bordeadas de negro y encerrando unas zonas más oscuras que el color de fondo; las manchas de la parte posterior son más redondeadas. Las partes inferiores son blancas con manchas de color negro. Se han llegado a ver individuos completamente negros, aunque es bastante inusual.

Tiene la cabeza pequeña; orejas cortas, anchas y redondeadas; cola relativamente corta y adelgazada hacia la punta. Su pelaje es corto, sedoso, espeso y brillante En la cabeza, hay dos rayas negras en la mejilla a cada lado, que encierran un área casi blanca. Los patrones de manchas en la cara permiten la identificación de los individuos. La parte posterior de las orejas son de color negro con una mancha central de color amarillenta. Los ojos son grandes y expresivos y tienen el iris es de color marrón, rojo-amarillo o dorado. Las pupilas se contraen hasta formar una fina y negra línea vertical ante gran cantidad de luz. La cola presenta anillos o manchas de color oscuro, terminando con la punta negra.

 

Las extremidades anteriores tienen cinco dedos y las posteriores cuatro. Las zarpas están provistas de almohadillas, que permiten al animal caminar sin hacer ruido, y con uñas largas, afiladas y completamente retráctiles. Esto le resulta muy útil cuando no es necesario utilizarlas como, por ejemplo, al correr, y evitan de este modo su deterioro.

Existe dimorfismo sexual; los machos son considerablemente más grandes y pesados que las hembras con patas relativamente cortas.

HÁBITAT

El ocelote presenta una alta preferencia por ambientes húmedos con una cobertura vegetal densa y abundante. Se encuentran en una amplia variedad de hábitats incluyendo bosques tropicales, praderas de sabana, bosques de manglares y pantanos, y regiones matorral espinoso. Generalmente viven en alturas inferiores a 1.200 m, pero se han visto a 3,800 m también. Se pueden encontrar en áreas abiertas solamente cuando está nublado o por la noche cuando hay luna nueva.

CURIOSIDADES

A pesar de que ellos mismos son depredadores, los ocelotes en ocasiones se convierten en la presa del águila harpía (Harpia harpyja), el puma (Puma concolor), el jaguar (Panthera onca), y anacondas (Eunectes murinus).

En algunos países se conoce al ocelote  con el nombre de Tigrillo o Tigrecillo.

El Ocelote ha sido objeto de veneración prehispánica por ser símbolo de valentía y fortaleza de modo que este hermoso felino ha sido registrado en códices, estelas y otras representaciones mayas e incluso lo usaron para nombrar un mes del calendario mexica.

Existen leyendas precolombinas que cuentan cómo el ocelote obtuvo las características manchas que cubren su cuerpo. En los tiempos remotos cuando todavía el hombre no habitaba la Tierra, la piel del ocelote era del color del Sol, sin una sola mancha que pintase su cuerpo. Todas las noches, subía a una loma a disfrutar de la belleza del cielo y observar y conversar con los astros (la luna, venus, orión, osa mayor, osa menor y demás estrellas y constelaciones), de los cuales era muy amigo.  Una noche, el ocelote descubrió un objeto desconocido que le sorprendió; se trataba de una preciosa estrella que lucía una cola brillante y larga (un cometa) que jamás había cruzado aquel cielo. El ocelote la saludó cordialmente, ya que denominaba el lenguaje de las estrellas, pero ésta, lejos de mostrarse amigable como el resto de astros, le respondió terriblemente molesta, llamándole la atención por su descaro y osadía, ya que era sólo privilegio de los dioses contemplar su hermosura, y le instó a que no se atreviera a volver a dirigirle la palabra. El ocelote, enojado y furioso, respondió que él era el Rey de aquella loma, amigo de los objetos celestes, y le ordenó que ella, como intrusa, debía abandonar el firmamento y marcharse, ya que afeaba la imagen de la verdadera señora del cielo nocturno, la luna. El cometa, enfurecido, se presentó como la “Estrella que arroja flechas” (o Estrella Humeante, el nombre con el que identificaban a los cometas), hermosa, pero también malvada, presagio de muerte de grandes guerreros, príncipes o reyes, y  mensajera de la guerra y del hambre. Rabiosa, atacó al ocelote arrojándole flechas de luz de su cola. Acto seguido, un horrible rugido de dolor se oyó en el cerro, y la piel de aquel hermoso ocelote, del color del Sol y sin una sola mancha, quedó quemada en distintas partes. Desde esa noche, el ocelote, ostenta para siempre grandes manchas negras sobre su piel. 

Desde principios de 1960 hasta mediados de la década de 1980, hubo gran demanda de pieles de ocelote en la sociedad occidental. Durante este tiempo, un abrigo de piel de ocelote se podía vender por $40.000 (EE.UU.) en el oeste de Alemania. Los ocelotes también fueron populares como mascotas exóticas, llegando a costar hasta $800. Después del Convenio de 1975 sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES), el comercio internacional de ocelotes y sus derivados (por ejemplo, piel) se convirtió en ilegal en la mayoría de los países. Sin embargo, todavía se puede comprar este tipo de productos en el aeropuerto internacional de Managua, en Nicaragua o ilegalmente en el mercado negro.

AMENAZAS

En la actualidad, las principales amenazas son la pérdida y fragmentación del hábitat, el comercio ilegal (mascotas y pieles), y la matanza como represalia debido a la depredación de aves de corral. La abundancia del ocelote se ve afectada negativamente por los efectos antropogénicos como la caza furtiva y la tala. A pesar de que las cosechas comerciales generalizadas para el comercio de pieles cesaron hace décadas, el comercio ilegal todavía persiste.

Desde 1976 hasta 1983 más de 290.000 pieles de ocelote se registraron como «exportaciones brutas» por CITES. Posteriormente, el número disminuyó drásticamente: desde 1984 hasta 2006 sólo se exportaron 8.196 pieles, la mayoría de estas antes de 1990. La reducción del volumen del comercio de pieles se debió a la inclusión en el Apéndice I de CITES de toda la especie Leopardus pardalis a partir del 18 de enero 1990.

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