El muflón no es otra cosa que una oveja salvaje que habita, esencialmente, en algunas islas mediterráneas y Armenia. Miden unos 80 centímetros y pesan unos 50 kilos. Les cubre una lana de tres colores (marrón, blanca y negra) que va oscureciéndose según se acerca el invierno. Suelen formar rebaños numerosos que pastan siempre en el mismo lugar, salvo en épocas de sequía o al ser desplazados por ovejas domésticas. Los muflones son bastante comunicativos: tienen un lenguaje de balidos y silbidos para alertarse de peligros y es fácil adivinar su estado de ánimo observando la posición de las orejas o el movimiento de su rabo.