La llama pertenece a la misma familia que los camellos, al igual que otras tres especies sudamericanas (la alpaca, la vicuña y el guanaco). Miden 1,20 metros y llegan a pesar 120 kilos. Fue domesticada hace unos 4.500 años y fue utilizada por su lana, su cuero y su carne. Hoy en día el uso humano de la llama vuelve a estar muy extendido, especialmente para usos alimentarios. Las llamas habitan en zonas montañosas de Bolivia, Chile, Perú y Argentina, donde se alimentan de cualquier tipo de vegetación. Las llamas se defienden de aquellos a los que consideran peligrosos con un escupitajo muy ácido, que puede llegar a hacer perder la vista a una persona.